Cómo cuidar a las personas con demencia

A pesar de lo que mucha gente cree, la demencia no es una enfermedad en concreto, sino que engloba muchas otras. Se trata de un término referido a los síntomas de una manera bastante general. Estos síntomas afectan a la memoria, el pensamiento, el juicio, el lenguaje y el comportamiento. Es decir, se trata de una pérdida de la función cerebral a causa de ciertas enfermedades. Generalmente ocurre en personas de avanzada edad. Es muy raro que la padezcan personas menores de 60 años.

Cuando el avance de la demencia hace que estas personas sean dependientes, necesitarán un cuidador. En algunos casos se optará por un centro especializado, con profesionales, pero en muchos otros la labor de cuidador suele recaer sobre un familiar. Para un cuidador no profesional la situación puede tornarse muy complicada hasta el punto de caer en trastornos de ansiedad o depresión. Por eso es importante saber cómo tratar con una persona con demencia desde el principio.

Consejos para cuidar a una persona con demencia

En primer lugar, para un cuidador no profesional es muy importante buscar cursos de formación o grupos de apoyo. Estos existen y resultan muy útiles. Conocer qué problemas habrá en el futuro permite afrontarlos de una manera más efectiva y, sobre todo, evita caer en dinámicas perniciosas.

En cuanto al trato en sí con la persona afectada, lo más importante es la paciencia. Una persona demente puede perder el hilo de la conversación rápidamente. Es recomendable decir sólo una cosa a la vez y limitar la estimulación que pueda distraerle. El tono ha de ser suave y calmado, para promover la serenidad. Además, viene bien generar un entorno tranquilo; sin luces fuertes, música o sonidos suaves, etc.

Por otro lado, mantener horarios fijos en cosas como la hora de la comida o la de irse a dormir ayuda mucho. A su vez, una buena nutrición es otro de los pilares básicos para asegurar el bienestar de la persona dependiente.

En resumen, cuidar a alguien con demencia no es sencillo, pero puede afrontarse. Hay que responder a sus necesidades biológicas y psicológicas, manteniendo en todo momento la calma y evitando caer en el síndrome del cuidador quemado. Cuando las necesidades de la persona superen la capacidad del cuidador llega el momento de buscar ayuda.

2018-11-06T11:35:20+00:00

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies