Integrar el bienestar emocional en la tercera edad en la gestión de residencias, conlleva una serie de actuaciones complementarias que permitan convertir estos espacios en unos mucho más efectivos.

Aparte de la enorme labor que lleva a cabo un buen software de gestión de residencias, es esencial tomar medidas adecuadas para aumentar el bienestar de los huéspedes de la tercera edad que residen en las mismas. Los siguientes consejos pueden ser de gran ayuda para conseguir este objetivo.

 

Conseguir el bienestar en la tercera edad, un factor imprescindible

 

Es importante partir de la base de que cualquier persona en el tramo final de su vida comienza a notar los achaques que le limitan y que le impiden disfrutar de la vida como antaño. Por esta razón, es importante que en la residencia se tengan en cuenta aspectos como los que se describen a continuación.

 

Organizar actividades para el mejor conocimiento de las personas

 

Realizar una encuesta puede ser un buen comienzo para conocer sus gustos personales. Al analizar los resultados será posible deducir cuáles son las actividades o aficiones preferidas de la mayoría y organizar algún evento relacionado con las mismas.

 

No fomentar el sedentarismo

 

Una residencia es solo un lugar donde vivir, pero no uno donde aburrirse o donde no poder hacer nada salvo ver la televisión. El diseño de un plan de actividades físicas adaptadas a cada grupo es siempre positivo. Otras opciones como los bailes de salón o las excursiones de todo tipo son siempre bienvenidas.

 

Contar con el apoyo profesional de un especialista en psicología

 

La persona va afrontando el paso de los años así como la pérdida de sus seres queridos. El recuerdo de un tiempo mejor no ha de ser un escollo para que se siga disfrutando lo máximo posible. La terapia psicológica es esencial para conseguir grandes resultados. Además, se hace imprescindible el uso de técnicas que se centren en el optimismo dejando a un lado los problemas y encontrando nuevas opciones para seguir disfrutando del día a día.

 

Diseñar unos objetivos comunes

 

Los gestores de la residencia no pueden limitarse a su trabajo, también tienen que implicarse en la consecución de una serie de metas comunes que bien pueden establecerse con los clientes. Poner diversos retos siempre es positivo ya que anima a luchar por ellos y a convertir cada actividad en una mucho más recomendable. Hay que especificar que puede tratarse de retos fácilmente alcanzables como adecentar un jardín, crear un grupo o un coro musical u organizar un viaje. Su colaboración, y sobre todo sus ideas, pueden ser de enorme ayuda para lograr que cada nueva propuesta termine siendo un éxito.

 

Talleres para todos los gustos

 

En ocasiones, muchas personas de la tercera edad han tenido que dejar a un lado sus aptitudes artísticas por culpa del trabajo o de las circunstancias de la vida. Un taller de corte y confección, uno musical o uno de pintura son algunas posibilidades que pueden desarrollarse fácilmente. Su coste es moderado y los participantes conseguirán darle rienda suelta a su talento.

 

La felicidad como denominador común

 

Las recomendaciones anteriores bien se pueden resumir en esta: lo más importante es lograr la felicidad de cada persona. Solo es necesario buscar entre los recursos disponibles, apostar por la imaginación y sacarle el máximo partido a las ideas más positivas. 

Como se ha observado, la gestión de residencias ha de ser siempre una labor conjunta entre la dirección y los usuarios. El uso de un software específico ayudará a realizar una planificación de actividades mucho más acertada y a crear una agenda de las mismas en menos tiempo. Solo así es posible disfrutar del bienestar en la tercera edad el máximo posible y pasar tan importante tramo de la existencia de una manera tan agradable como saludable.

Imagen de Maria Francisca Mayorga en Pixabay