En muchas ocasiones, las personas mayores, dependientes o que precisan seguimiento se desenvuelven solas y gozan de gran autonomía. Sin embargo, hay momentos en los que pueden quedar impedidas por algún motivo y necesitar ayuda. Si están solas, no podrán recibirla porque nadie sabrá que se encuentran en problemas. Por otro lado, no desean o no ven necesario internarse en una residencia. Para solucionar este problema existe la teleasistencia.

 ¿Qué es la teleasistencia?

Se trata de un servicio que mantiene una línea con personal cualificado para poder prestar ayuda en caso de emergencia. El acceso a esta conexión, generalmente telefónica, es muy sencillo. Está diseñado para que una persona que no se encuentra bien o que ha sufrido un accidente pueda realizar la llamada y recibir asistencia. En muchas ocasiones se trata bien de un aparato con un único botón grande y visible, bien de una pulsera –la cual permite tener el acceso más a mano aún-. Es preciso aclarar que existen diversos tipos de teleasistencia. Van desde la que se dedica sobre todo a tratar emergencias médicas, hasta la que vigila también crisis sociales o personales.

Para que la teleasistencia funcione, es necesario tener una infraestructura que lo permita. Es necesario instalar los aparatos en la casa de la persona que la necesite. Además, es necesaria una centralita con teleoperadores formados para poder manejar este tipo de emergencias. Ellos se encargarán de movilizar a los servicios que sean necesarios según el caso, como médicos, ambulancias, hospitales, policía, servicios sociales, etcétera. Está disponible las veinticuatro horas, los siete días de la semana.

La persona que se encuentra bajo la teleasistencia recibe una formación para aprender a manejar el sistema. Además, se enseña también a su entorno familiar o social cercano. Junto a todo esto, se realiza un seguimiento para comprobar que todo está bien y que funciona.

Con la teleasistencia se busca facilitar la actuación de los especialistas. De esta manera, es posible evitar internamientos innecesarios. Facilita la intervención en crisis médicas, sociales o personales. Tiene un fuerte componente de prevención, ya que la respuesta es inmediata, sin dejar que el problema crezca.

Por desgracia, hay casos en los que la teleasistencia no es posible, ya que requiere de un mínimo de independencia. Por ejemplo, con los enfermos mentales graves no funciona el sistema. Para estos casos, se están desarrollando otros sistemas con elementos como sensores de movimiento o incluso cámaras, para poder observar si una persona con un grado muy alto de dependencia está sufriendo una crisis o ha tenido un accidente.