Los avances tecnológicos están cambiando muchos aspectos de nuestro entorno. Nos facilitan tareas que antes eran tediosas, o las realizan con mayor precisión. Las personas mayores o dependientes también pueden ser beneficiadas por el uso de robots y, de hecho, se está investigando mucho por esa vía.

La robótica engloba tanto a la técnica como a la ciencia implicada en el uso, diseño y producción de robots. Los robots son máquinas con la capacidad de poder ser programadas para realizar ciertas acciones e interactuar con el entorno o con objetos. Es decir, un robot no tiene necesariamente por qué tener una inteligencia artificial, como vemos en las películas. Por ejemplo, el brazo robot de una fábrica de coches que se limita a realizar soldaduras sólo sabe hacer eso. Ahora bien, su complejidad puede ir aumentando hasta llegar al punto de que sepan reaccionar ante eventos complicados, tales como caminar o reconocer objetos.

La robótica asistencial es aquella en la que el robot interactúa directamente con la persona dependiente. Estos autómatas pueden ayudar tanto en rehabilitaciones como en mantenimientos físicos. Además, pueden tratar también la parte cognitiva. Las posibilidades son muy amplias. Se están investigando sistemas que puedan ayudar en estas tareas. Aunque en la actualidad las limitaciones son grandes, hay investigaciones muy interesantes -como este robot asistencial para personas con problemas de comunicación o inmigrantes que no conozcan bien el idioma-.

Es previsible que los robots ayuden de manera completa en un futuro, aunque en el presente aún queda mucho por hacer. Esto es debido a que tratar con personas es algo muy complejo. En primer lugar, el entorno y los movimientos son cambiantes, por lo que debe adaptarse en vivo a esos cambios. No es como los que hay en una fábrica, que saben dónde estará cada cosa. Cuando se trata de humanos, ha de analizar las reacciones y dar la respuesta adecuada.

En cuanto a la parte mental, la cosa es aún más complicada. Los seres humanos somos muy complejos, tenemos respuestas de corte emocional y nos comunicamos de manera verbal y gestual.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, lo que se está haciendo es desarrollar robots para situaciones muy específicas. De esta manera, es posible acotar las variables en gran medida, hasta hacerlas manejables. Esto es muy adecuado en entornos asistenciales como las residencias. Por ejemplo, robots que ayuden a realizar una serie de ejercicios concretos o a tratar enfermedades mentales concretas, o puntos concretos de estos trastornos.