Las personas dependientes son aquellas que se ven limitadas en cuanto a la realización de actividades básicas de la vida diaria. Por ello precisan ayuda. Hay diferentes grados de dependencia, siendo algunas grandes dependientes –cuya autonomía ha sido perdida totalmente- u otras necesitando ayuda en momentos puntuales nada más. El abanico es muy amplio y diferente en cada persona.

Para una persona dependiente su propia situación puede ser dura. Esto puede conllevar caer en depresiones, por ejemplo, si la persona se deja arrastrar por la negatividad. No obstante, es posible trabajar estos factores para evitarlos –y así se hace-.

Para mantener el bienestar emocional siendo dependiente es importante favorecer la autonomía propia. Hay que intentar hacer todas las cosas por uno mismo, pidiendo ayuda cuando realmente sea necesario. De esta manera se desarrolla la autonomía. No debe dar vergüenza solicitar tiempo para aprender a realizar cuantas más actividades sea posible. Al final, la independencia es eso, y si el coste es perder unos días o semanas aprendiendo a hacerlas, merecerá la pena.

Una cosa muy importante es saber dónde se comienza a arriesgar la integridad para no cruzar esa línea. El proceso de aprendizaje conlleva realizar un esfuerzo, y es fácil confundir el esfuerzo con el riesgo. Si, por ejemplo, por intentar subir solos una escalera al final nos caemos y tenemos una lesión, el posible beneficio se habrá esfumado en el acto.

No obstante, conviene hacer todas aquellas cosas que se puedan realizar. De esta manera uno puede sentirse útil, y esa sensación mejorará mucho el ánimo. Puede que cueste algunas veces, o que dé pereza, pero merecerá mucho la pena. Asimismo, las actividades ocupaciones son una muy buena idea. Participar en todas las que se pueda tendrá grandes beneficios.

Para finalizar, mantener las relaciones sociales es el broche final. Se trata de algo muy importante. Sobre todo en los momentos de tristeza e inactividad. Cuantas más actividades con otra gente se realicen, mejor. No debemos olvidar que somos seres sociales, y necesitamos estar con otras personas.