Con el paso del tiempo el cuerpo va cambiando. Los daños moleculares y celulares se acumulan, es lo que conocemos como envejecimiento. Es cierto que la edad biológica no tiene por qué coincidir con la cronológica. Hay personas que a una misma edad se les ve más envejecidas que a otras. Uno de los órganos que por su visibilidad muestran más claramente para los demás el paso del tiempo es la piel. Mantener una piel sana, aparte de las ventajas que tiene respecto a la salud, nos hará vernos más jóvenes.

El aspecto que tendrá la piel al llegar a la vejez dependerá de cómo se la haya tratado antes. Se trata de un proceso continuado, no de algo que ocurre de la noche a la mañana. Por tanto, cuanto mejor sea el estado en el que llegue, mejor.

Las arrugas y la flacidez son los signos más visibles. Además, también pierde elasticidad. Las capas de la piel varían sus características y ya no es capaz de cumplir siempre su principal misión: aislar a nuestro organismo del exterior e impedir la entrada de microorganismos. Por eso, es necesario cuidarla de manera especial. No se trata de simple belleza, sino de la propia salud.

Para cuidar la piel es muy recomendable:

Hidratarla: Usar cremas, jabones especiales o evitar los espacios muy secos.
Llevar una buena dieta: Es importante hacerlo en general. En cuanto a la piel, cuanto más equilibrada sea la dieta, mayor facilidad tendrá nuestro organismo para repararla.
No fumar: El tabaco es muy perjudicial y esto también se nota en la piel.
Evitar las exposiciones al Sol sin protección: Los rayos solares queman la piel debido al ultravioleta. Esto ocurre incluso si el día está nublado, por lo que es importante mantenerla a salvo de los rayos solares.

Si se cuida, la piel mantendrá sus características durante más tiempo. Es decir, se mantendrá más joven.