En muchas ocasiones, los familiares de las personas dependientes ya no tienen capacidad para cuidarlas. Puede ser por muchos motivos diferentes. Las cargas familiares, el no tener formación adecuada o incluso padecer alguna enfermedad llegan a resultar un impedimento insalvable. En esa situación, la familia decide que lo mejor es una residencia, donde se encargarán profesionales.

No obstante, por diferentes motivos, puede aparecer un sentimiento de culpa, de haber fallado al familiar. Esto se debe a muchas razones. Puede ser que los lazos entre el familiar cuidador y la persona dependiente sean muy fuertes y sienta que le está fallando. O, quizá, la idea arraigada socialmente de que deben ser los familiares quienes se encarguen de los cuidados. Sin embargo, sea por el motivo que sea, el resultado es un fuerte sentimiento de culpabilidad. De hecho, incluso pueden darse porque el cuidador, al liberarse de esa carga, se sienta mejor emocionalmente y eso le haga sentirse mal, culpable.

Este tipo de sentimientos son normales y tenerlos no hace a alguien mejor o peor persona. Sin embargo, sí que se puede trabajar para evitarlos o, al menos, mitigarlos en gran manera. Si son muy fuertes, es recomendable recibir ayuda psicológica por parte de un profesional. No hay que tener nunca miedo a solicitar ayuda.

Una de las fórmulas que mejor suelen funcionar es anticipar este tipo de sensaciones y prepararse para ellas. Es más, el simple hecho de recibir información ya las puede mitigar. Hay que tener claro que los cuidados que puede dar una residencia de ancianos serán siempre mejores que los que se pueden dar en caso, salvo pocos casos concretos. Las instalaciones, equipos y profesionales que las conforman están especializados en cuidar a los demás.

Pero además es muy importante tener información sobre la residencia. No viene mal hablar con las personas que se encargarán de los cuidados y conocerlas. Descubrir la faceta humana del centro.

También es muy importante preparar a la persona que será ingresada. Contar siempre con su opinión, acompañarla, darle cariño y ver sus reacciones. Ver que realmente está bien es un factor muy importante.