Uno de los problemas que se están detectando con más frecuencia entre la gente mayor es el de la soledad. El aumento de la esperanza de vida, los cambios sociales y económicos o la reestructuración urbana de la sociedad son algunos de los múltiples factores que afectan. Además, por la diferencia de esperanza de vida, es un problema que tiende a afectar más a mujeres que a hombres, ya que ellas viven más. Muchas ciudades están tomando ya medidas para evitarla ante el aumento del número de ancianos sin ningún tipo de compañía.

Se sabe que la soledad tiene efectos perniciosos a cualquier edad, pero en las personas mayores es especialmente dañina. Las hace más vulnerables y pierden autonomía. Además, suele derivar en depresiones. Al final, la propia salud física se ve también afectada, la movilidad se reduce y se alcanza un estado de inactividad y falta de energía.

Por tanto, ¿qué hacer para evitar la soledad en las personas mayores?

En primer lugar, hay factores que dependen de la persona afectada o en riesgo de soledad y otros que no. De hecho, debido a las dinámicas que se generan, muchas de ellas son factores externos. Por eso es tan importante la implicación de los ayuntamientos, asociaciones y demás administraciones públicas.

Cuidar las relaciones sociales es la base de todo. Sin embargo, dicho así no significa gran cosa. Para mantenerlas es necesario participar en actividades comunes. A veces puede que no apetezca mucho ir, o que dé pereza, pero es importante hacerlo. Por ejemplo, bajar al parque todas las mañanas, participar en obras de teatro o en cualquier otra actividad social. Las labores familiares también son recomendables. Es decir, mantenerse activos.

Sin embargo, para una persona que está en soledad o en proceso de estarlo no siempre resulta fácil. Por ello, las administraciones y asociaciones están extendiendo redes para detectarla. Una vez que se encuentra un caso, procuran que alguien pueda hacer un mínimo de visitas semanales. En casos de dependientes, se procura poner un cuidador. Además, organizan actividades para que puedan participar.

Las residencias también tienen en cuenta este problema, y cada vez cuidan más que las personas residentes interactúen y tengan un buen abanico de actividades.