Tanto osteoporosis, como artritis, como artrosis afectan al aparato locomotor, por lo que se encuadran dentro de las enfermedades reumáticas. Además, ninguna de las tres es de origen traumático. Si tienen un denominador común es que provocan pérdida de movilidad en las articulaciones, hinchazón y dolor.

Mucha gente suele confundir artrosis y osteoporosis, usan indistintamente los nombres como si fueran la misma enfermedad. Se trata de un error, pues son afecciones diferentes. Ahora bien, ambas –a diferencia de la artritis- están asociadas a la edad. Según vamos envejeciendo, van apareciendo, aunque en algunas personas se pueden presentar de manera muy precoz. No obstante, eso no es lo normal.

La artrosis ocurre cuando se consume el cartílago articular de nuestras articulaciones. Es el que evita que los huesos se rocen y, por tanto, permite que nos movamos. Si desaparece, el hueso roza y se produce fricción, con todo lo que ello conlleva. Este cartílago se encuentra en unas cápsulas en todas las articulaciones del cuerpo. Por tanto, el principal factor de su desgaste es la propia edad. Ahora bien, también afecta el uso que se haya hecho de la articulación. Además, hay algunas que están mucho más expuestas a las grandes cargas, como las rodillas o las caderas.

La osteoporosis, en cambio, es la pérdida de minerales del hueso. Ocurre también con la edad. Si la densidad del hueso baja de ciertos límites, se torna frágil y puede romperse con facilidad. Se trata de una enfermedad mucho más común en mujeres, aunque no por ello los hombres están exentos de padecerla.

En cambio, la artritis no está relacionada con la edad. Se trata de la inflamación de las articulaciones, pero de manera no degenerativa. Un tipo de artritis muy común es la autoinmune. Se trata de un desorden del inmunológico de la persona en el que ataca su propio organismo. Otro caso muy común es que se acumulen toxinas, como sucede cuando se tiene gota.