El Parkinson se trata de una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central. Está provocada por un proceso neurodegenerativo multisitémico. Se trata de una enfermedad crónica, que además afecta de manera diferente a cada persona afectada. No provoca la muerte, aunque a unas personas les avanza de manera muy rápida y a otras, muy lenta.

Presenta síntomas motores y no motores. Es decir, no sólo afecta a la movilidad (los famosos temblores, por ejemplo) sino que también provoca otros síntomas como la reducción del olfato, por ejemplo. Entre los síntomas motores se encuentra el famoso temblor, rigidez y movimientos lentos. Entre los no motores, la depresión o los trastornos del sueño son dos buenos ejemplos.

Hoy en día se sigue sin saber qué provoca esta enfermedad. Por tanto, tampoco se sabe cómo prevenirla. Cabe destacar que tres cuartas partes de las personas diagnosticadas superan los 65 años. En cuanto a sexos, afecta a ambos.

Los síntomas son los siguientes:

Temblores: De manera rítmica, hacia adelante y atrás. Suele comenzar en una mano, un pie o la mandíbula. Desaparecen durante el sueño.

Bradicinesia: Es la lentificación de los movimientos, sobre todo de aquellos que son voluntarios complejos. Es el síntoma que más incapacita de la enfermedad.

Rigidez: Debido a que se rompe el equilibrio entre músculos, estos tiran y su opuesto también, por lo que se produce cierta inflexibilidad o resistencia.

Depresión: Suele darse en todas las enfermedades crónicas. En el Parkinson aparece a veces incluso antes que los otros síntomas.

Inestabilidad: Debido a que el cuerpo de las personas afectadas se inclina hacia adelante y hacia atrás, es fácil que pierdan el equilibrio.

Problemas para tragar y masticar: Debido al mal funcionamiento muscular, son habituales los atragantamientos o babear.

Incontinencia: Al tener problemas para regular la actividad muscular, algunos enfermos la sufren.

Estreñimiento: Alrededor de la mitad de los afectados por el Parkinson lo sufren.